Documentos Avícolas No. 17

Salud Mental
Sueños y realidades: La creación de un propósito transformador  para el talento humano del sector avícola.
Por Diana Marcela Álvarez Rodríguez



De la noche a la mañana, la salud mental, la salud emocional, tal vez como nunca antes en la historia de la Humanidad, ha pasado a figurar en los focos de atención de los gobiernos, los organismos internacionales de la salud y el sector empresarial del mundo entero, preocupados por los efectos que la pandemia del covid-19 está causando entre la gente, sin distingos de estrato ni sociedad.

El daño es mayúsculo porque se ha alterado absolutamente todo el modo de interactuar del ser humano. Las relaciones de familia entraron a un plano desconocido, muchas veces cruel. La vida social se acabó para unos, mientras que para otros se transformó en algo que todavía no han aprendido a manejar. Los niños no han podido asimilar el encierro ni la virtualidad de la educación (les hacen falta los recreos). La casa perdió su significado porque ahora también es restaurante, taller u oficina, sala de conferencias, aula universitaria y hasta consultorio médico. Y lo peor es que la incertidumbre continúa envolviéndonos a todos e imponiéndole su abrumador ritmo a la sociedad, agudizando así los temores y la ansiedad, porque nadie sabe cuándo retornará la normalidad, cuando finalizará, la “nueva normalidad”.

En este inédito cuadro, los empleados y trabajadores son protagonistas de primera línea porque el covid-19 cambió por completo las dinámicas laborales, con el teletrabajo –adoptado a la fuerza y sin ningún proceso de aprendizaje–, como la primera y más contundente de las manifestaciones de esta tragedia social y económica que agobia al mundo entero. El trabajo en casa, sumado, al encierro obligatorio, a las múltiples restricciones sociales, a la inestabilidad laboral que aún acecha a muchos empleados y al riesgo de contagio de la enfermedad, constituyen caldo de cultivo para la aparición de cuadros de agotamiento mental, ansiedad y temores que están impactando la salud mental de las personas.

Consciente de esta realidad, y comprometida con el bienestar laboral y personal del talento humano, Fenavi, por conducto de su Programa de Estudios Económicos, programó para el pasado 25 de noviembre, el webinario titulado “Sueños y realidades del 2021: la creación de un propósito transformador para el talento humano del sector avícola”, dirigido al sector avícola del país. El ejercicio, concebido para brindarles a los empleados herramientas para entender y encarar los efectos de la pandemia, estuvo a cargo de Diana Marcela Álvarez, experta en coaching transformacional.

En las páginas siguientes se recoge el contenido de dicho evento, que tuvo una buena aceptación entre los participantes.

FERNANDO ÁVILA CORTÉS
Director del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav.

Documentos Avícolas No. 16

PROGRAMA YAAS – Guia Informativa
Yo Apollo un Aprendiz



La búsqueda de la eficiencia de los procesos productivos en el sector avícola requiere un pilar de alta importancia, como lo es la formación de la fuerza laboral en los diferentes niveles operacionales de la cadena productiva, que contribuya a mejorar la calidad de los productos e incrementar la productividad, la competitividad y la capacidad para enfrentar los constantes cambios tecnológicos y sociales en cada empresa.

Y es a través de diversas alternativas articuladas con la formación y la aplicación de patrocinios enfocados a la realidad empresarial, circunstancias, regionales y nacionales, como se contribuye al fortalecimiento de un nuevo talento humano, para su posterior inserción al medio laboral. Esto, pese a los diferentes problemas socioeconómicos, existentes en su entorno, con las empresas convertidas en agentes sociales en la transformación proactiva con sus partes interesadas.

Para avanzar en estas líneas de acción es importante comprender las oportunidades, sus particularidades, los beneficios y los procedimientos de aplicación, en los que la formación y el contrato de aprendizajes en sus formas estratégicas ofrecen a todos los actores implicados. Y, también, lo que significa obtener perfiles con competencias totalmente orientadas a la realidad productiva, y el impacto que esto desencadena en la generación de empleo
de calidad e inclusivo en las zonas de influencia avícola, en donde la principal brecha está relacionada con la falta de oportunidades de capacitación y con la incorporación al mercado laboral.

Documentos Avícolas No. 15

EL TEMOR AL LIBRE COMERCIO. Una Experiencia vivida.
Fernando Ávila Cortés


Los tratados de libre comercio (TLC) no pueden ser considerados buenos o malos en los objetivos de la política comercial de un país. Lo que en últimas es determinante son las estrategias exitosas que se logren configurar alrededor de los esos objetivos, las cuales desencadenan grandes retos, especialmente para la transformación de la estructura productiva de los país con menor desarrollo. De ahí que al momento de evaluar el alcance o impacto de los TLC, el eje central no es si la desgravación arancelaria, de doble vía entre los países firmantes de un tratado, llevó o no una balanza comercial positiva, sino establecer si las políticas que se adoptaron para su implementación han permitido mejorar las condiciones de competitividad en cada renglón productivo, y si la plataforma exportadora o la infraestructura para la producción ha recibido los cambios requeridos.

Lo relativamente más fácil en la negociación de los TLC es lo aduanero, en cuanto tiene que ver con partidas arancelarias, tasas de arancel, periodos de desgravación, periodos de gracia, niveles de activación de las salvaguardias y contingentes de importación, todo esto enmarcado en un periodo objetivo o periodo meta, en el cual dichos asuntos y otros entran en el cronograma o cronogramas. En cambio, lo más complejo, y así ha sido, es la construcción de la agenda-país postratado, todo un plan de desarrollo con una connotación de política de Estado que comprometa a varios gobiernos.

Los ejercicios previos al cierre de la negociación del TLC con Estados Unidos, llevaron a la construcción de una juiciosa y profunda “Agenda Interna”, en la cual no quedó ningún elemento por explorar o asunto por incluir: se identificaron los factores estructurales, desde la infraestructura hasta los cambios en la operación de la administración pública, particularmente de las entidades responsables del desarrollo, crecimiento y competitividad del país. Fue todo un ejercicio de introspección, por medio del cual se identificaban las grandes causas del atraso económico de Colombia, muchas imputables a un modelo de desarrollo que se había agotado: el de la economía altamente protegida.

El anterior modelo de desarrollo de economía cerrada, que aplicó Colombia hasta 1990, disponía de toda una arquitectura de operación funcional. Al final, el país tomó la decisión de experimentar con un nuevo modelo de economía más abierta, pero su implementación no avanzó lo suficiente, al punto que hoy, comienzos de la segundad década del 2000, muchos de los problemas y las soluciones siguen siendo los mismos que se identificaron hace más de diez años.

Los retos que implica el cambio de modelo de desarrollo (de una economía cerrada a una abierta), impactan el estado de confort de los operadores del mercado, particularmente el de los productores. En el modelo cerrado, existe una menor preocupación por los costos de producción, puesto que si los compradores de un bien o servicio solo tienen proveedores internos, pues simplemente se tienen acoger al precio de oferta; al tiempo, los productores pueden gestionar beneficios directos de la política pública para mejorar el ingreso, sin necesidad de profundizar mayor cosa en el mejoramiento de la productividad. Por su parte, en el caso de una economía abierta, el nombre del juego es la competitividad, es decir, que la fuente de rentabilidad está orientada a maximizar la producción al menor costo posible, mediante la aplicación de todo lo que esté al alcance, particularmente la tecnología. El resto es sobrevivir y mantenerse en el mercado. Esto como una teoría general, que tiene sus excepciones.

Documentos Avícolas No. 14

BIOGÁS, UNA ALTERNATIVA POCO CONOCIDA Y FINANCIERAMENTE INEXPLORADA

Esta edición, la N° 14 de Documentos Avícolas, fue realizada por el director del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav, Fernando Ávila Cortés, y recoge parte de un trabajo desarrollado por el Grupo Interdisciplinario de Estudios Moleculares (Giem), de la Universidad de Antioquia, que dirige Carlos Peláez. Nos referimos al aparte titulado Estiércol avícola.


Pulso Avícola No. 3 2018

Fenavi continúa con esta serie que busca documentar de manera exhaustiva el acontecer de la industria avícola colombiana y su contexto internacional, para ofrecerla como valioso elemento análisis a todos los agentes que tienen relación directa e indirecta con esta actividad económica. Pulso avícola es un compendio de Fenaviquin, quizá el más juicioso esfuerzo analítico del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav.


Documentos Avícolas No. 12

¿Qué trae la Reforma tributaria o Ley de Financiamiento?

Otra reforma tributaria que pasa en la dinámica normativa del país, en donde, como en las anteriores oportunidades, los productos exentos (pollitos de un día, la carne de pollo y el huevo) estuvieron en escena. Desde que se tiene la figura de los exentos (2003), nos hemos visto abocados afrontar propuestas de cambios normativos que buscan su eliminación, hace unos años se pretendía aplicar una tarifa de IVA baja, al final quedó el exento. Ahora, en lo que fuera la primera propuesta de reforma tributaria o Ley de Financiamiento (LF), el primer punto de partida fue nuevamente su eliminación y gravarlos a la tarifa general pero, para fortuna de los intereses del sector, nuevamente quedamos con la estructura de los bienes exentos que ya conocemos.


Documentos Avícolas No. 11

El huevo y la carne de pollo, son dos productos que están en la canasta básica.

Los colombianos consumen 279 unidades de huevos y 33 kilogramos per cápita año.

Según el DANE, el gasto total de los colombianos en estos dos productos básicos de la canasta familiar fue de $18.1 billones en el 2017.

La población de más bajos ingresos es la que más consume los productos avícolas.

Según cifras del Sisben, 35,4 millones de personas están en condiciones de pobreza, por lo demás, consumidores de productos exentos.

La sociedad en su conjunto tendría un mayor beneficio manteniendo los bienes exentos que gravarlos con IVA.
Por ello se concentran en productos claves de la canasta familiar como uevos, carnes (incluyendo el pollo) y leche entre otros.


Pulso Avícola No. 2 2017

Fenavi continúa con esta serie que busca documentar de manera exhaustiva el acontecer de la industria avícola colombiana y su contexto internacional, para ofrecerla como valioso elemento análisis a todos los agentes que tienen relación directa e indirecta con esta actividad económica. Pulso avícola es un compendio de Fenaviquin, quizá el más juicioso esfuerzo analítico del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav.


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